Cuando sostienes por primera vez una muñeca reborn auténtica, la experiencia resulta desconcertante. El peso, la textura de la piel, las venitas apenas visibles bajo la superficie… todo conspira para engañar a tus sentidos. No es casualidad. Detrás de cada una de estas creaciones hay decenas de horas de trabajo meticuloso, conocimientos técnicos muy específicos…